Marco Teórico
Antecedentes.
Si observamos los
principales datos sobre la malnutrición mundial, las cosas parecen estar
tomando la dirección correcta: las cifras globales de las Naciones Unidas
muestran que la proporción de personas desnutridas en el mundo se ha reducido
del 15% en 2000-2002 hasta el 11% en 2014-2016.
Sin embargo, si
profundizamos un poco, la situación se vuelve mucho más complicada. Casi una de
cada tres personas en el mundo padece al menos una forma de malnutrición:
emaciación, retraso del crecimiento, deficiencias de vitaminas y minerales,
sobrepeso u obesidad, y enfermedades no transmisibles relacionadas con la
alimentación. Los progresos logrados hasta el momento no bastan para alcanzar
los objetivos establecidos por la Asamblea Mundial de la Salud para 2025 y los
Objetivos de Desarrollo Sostenible que se deben cumplir en 2030.
En los Objetivos de
Desarrollo Sostenible se indica que debemos poner fin a todas las formas de
malnutrición. Aunque hemos visto una reducción de la emaciación, han aumentado
todas las demás formas de malnutrición, entre ellas la obesidad infantil y las
deficiencias de vitaminas y minerales que causan anemia.
«Casi una de cada tres personas en el mundo padece
las consecuencias de la malnutrición: emaciación, retraso del crecimiento,
deficiencias de vitaminas y minerales, sobrepeso u obesidad, y enfermedades no
transmisibles relacionadas con la alimentación».
En la actualidad,
hay casi 41 millones de niños con sobrepeso en el mundo, lo que representa un
aumento de 11 millones desde 2000. Este crecimiento ha sido más rápido en los
países de ingresos medianos, muchos de los cuales deben combatir tanto la
desnutrición como la obesidad, además de las enfermedades no transmisibles
relacionadas con la alimentación.
Un buen ejemplo de
ello es Asia meridional, donde viven más de la mitad de los 52 millones de
niños que padecen emaciación causada por el hambre. La situación es tan grave
que representa una crisis para la salud pública. Sin embargo, la región se
enfrenta también a un drástico aumento de la obesidad. Entre 2000 y 2016, el
número de niños menores de cinco años con sobrepeso ha aumentado de 5 millones
a 7,9 millones.
La
obesidad juvenil, entre los 10 y 19 años de edad, es uno de los problemas de
salud pública más graves del siglo XXI. Este problema de salud se define
como una enfermedad crónica compleja, caracterizada por un exceso de
almacenamiento de la grasa corporal, que se divide en sobrepeso y
obesidad.1
Esta
entidad representa una de las afecciones endocrino-metabólicas más frecuentes y
es el punto de partida de un importante número de enfermedades tales como
diabetes mellitus tipo 2, enfermedades cardiovasculares, síndrome metabólico y
algunos tipos de cáncer.
La
prevalencia de la malnutrición por exceso en adolescentes ha ido aumentando
progresivamente en el curso de los últimos años en la mayoría de los países del
mundo. Datos expuestos por la Coordinación Nacional de Nutrición del
Ecuador en el año 2013 mencionan que en el país existe un incremento
sostenido de la obesidad juvenil, incluso igualando a la prevalencia existente
a nivel mundial.
El
origen de la malnutrición por exceso es multifactorial, la gran mayoría de
obesos corresponde al grupo de obesidad primaria, exógena o nutricional; un
número muy reducido se debe a enfermedades genéticas o endocrinológicas. Los
estilos de vidas no saludables, modificables por la conducta, como los
malos hábitos nutricionales y el sedentarismo contribuyen a la aparición de
sobrepeso corporal y obesidad, se consideran factores de riesgo para la
aparición de esta enfermedad y por consiguiente de otras enfermedades crónicas
no transmisibles. El desarrollo científico-técnico permite el mejoramiento
de las condiciones de vida, la humanización de las condiciones de trabajo y la
facilitación de las tareas domésticas, lo que propicia, unido a la existencia
de insuficientes políticas de salud, el incremento del sedentarismo.
Existen
otros factores ambientales, comerciales y culturales que influencian la dieta,
la actividad y el ejercicio. Estos tienen su mayor efecto en niños y
adolescentes, en un momento para el cual ya se han establecido en gran medida
los patrones de preferencias alimentarias y de consumo asociadas con la
obesidad pediátrica. La familia es el pilar fundamental de donde se desarrollan
las sociedades y tiene un rol importante en la aparición y solución de un gran
número de problemas de salud pública. La presencia de factores familiares
condiciona la aparición de la malnutrición por exceso en los
adolescentes.
Investigaciones
relacionan entre los factores asociados a la obesidad pediátrica a padres con
baja escolaridad, trabajos de los padres a tiempo completo, dinámica familiar disfuncional,
familia extensa, gasto mensual destinado a alimentación mayor al del ingreso
mensual, el factor migratorio y niños con depresión. Otros estudios5,
10han demostrado que la relación entre las condiciones socioeconómicas y la
obesidad pueden variar según los ingresos, el sexo y la edad.
Una de cada cinco personas en el
mundo, es decir, 1200 millones de personas, son adolescentes. La idea general
es que los adolescentes son sanos. Han sobrevivido a las enfermedades de la
primera infancia, y sus problemas de salud asociados con el envejecimiento
están todavía muy lejos.
Es durante la adolescencia
cuando, (al igual que en la infancia) se establecen los cimientos de la edad
adulta y de la vejez. Los adolescentes tienen necesidades básicas de
supervivencia como lo son la calidez y una alimentación adecuada.
La mala alimentación en los
adolescentes es la causa de muchas de las enfermedades que actualmente se
presentan como son la hipoglicemia, Diabetes, Gastritis, Enfermedades de
tipo mental, Enfermedades Gastrointestinales, Anorexia, Bulimia, Cáncer
Intestinal y Anemia. Por eso es importante crear una conciencia social acerca
de una alimentación balanceada, de igual forma es importante orientarlos para
no aceptar la influencia total de la publicidad, la cultura de la imagen
perfecta y la propia influencia tanto familiar, como social.
¿Cuáles son los principales
factores que influyen en la mala alimentación?
*INFLUENCIA PUBLICITARIA:
Televisión, radio,
panorámicos, prensa, Internet entre otros
*INFLUENCIA SOCIAL:
Colegio, amigos,
centros comerciales etc.
*INFLUENCIA FAMILIAR:
Padres, hermanos, primos,
tíos, pareja
Los factores que influyen
directamente sobre la alimentación son: disponibilidad de alimentos y hábitos
alimentarios, como primordiales. Las empresas alimentarías conocen estos
elementos y dirigen sus campañas publicitarias a influir sobre hábitos y
prestigio social, ignorando conocimientos nutricionales.
Y las consecuencias de la mala
alimentación son:
Mala regulación menstrual (en las mujeres)
Debilitamiento de la estructura ósea
(los huesos)
Orientación negativa para un futuro como
madres o padres, por la falta de calcio y energía en el cuerpo
•Repercusión psicológica para el
desarrollo de un futuro, en los diferentes ámbitos
Problemática en las relaciones
sociales
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